?AZUL REUNIDO
Una historia servida. Pieza por pieza.
Entre 1890 y 1914, la fábrica inglesa W.H. Grindley & Co. lanzó el patrón Shanghai.
Intentaba capturar un Oriente imaginado. Durante la cocción, el azul se corrió.
Ese defecto se volvió deseo y obsesión.
Así nació el Flow Blue.
Yo no las heredé. Las encontré.
Fueron apareciendo en ferias, mercados y rincones inesperados de Argentina, Brasil y Uruguay.
La primera, apoyada en un estante en Buenos Aires, me miró como si supiera algo que yo todavía no entendía.
Y sin saber por qué, supe que tenía que encontrar a sus hermanas.
No fue casual. Es un mapa emocional.
Las fui reuniendo de a una,
en el medio de mi historia:
un plato en Montevideo,
una fuente en el mercado de las pulgas,
una taza en una feria de Brasil.
Las fui armando mientras mi vida se desarmaba.
Duelos, mudanzas, pérdidas…
pero también pequeños triunfos. Y paz.
Hoy las reúno en Estados Unidos.
Comparto la mesa con el hombre que viene del mundo de los platos desechables,
y sin embargo, entiende el peso de mi historia.
Cada pieza me recuerda en qué momento apareció.
No es una colección.
Es memoria.
Aún faltan piezas.
Y tengo una vida entera para encontrarlas.